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martes, 4 de julio de 2017

Homínido - Alados (2016)


"Alados" es un viaje intenso desde el sur de Chile, por los aires, surcando tempestades, como aves, a ratos heróico, pero totalmente humano y natural (...) un muy notable álbum para aquellos que buscan en la música un viaje lleno de texturas y colores, para los que buscan textos que irrumpan en el interior, donde la imaginación vuele y las alas se extiendan para volar majestuosos a través de nuestros cielos interiores. Luego de su gran ópera prima titulada "Estirpe Litica" vuelven desde Chile con un estudio del alma humana pero desde el punto de vista de la descripción de las características y personalidad de las aves. Cada tema corresponde a una especie de elemento vivo que se mueve dentro de un todo. Uno puede, literalmente, perderse entre las imágenes evocadas por este disco. Les recomiendo, peo mucho, el segundo disco de Homínido, una banda que está dando que hablar, y seguramente lo hará aún más a futuro.

Homínido produjo uno de mis lanzamientos favoritos en el 2014 con su disco debut, titulado "Estirpe Lítica" y ahora regresan con "Alados", un álbum que considera las aves de su Chile natal y cómo sus personalidades pueden estar relacionadas con las características humanas.


Formados por las cenizas de la tremenda banda La Desooorden, una gran banda que tuvimos el placer de traer varias veces al blog hasta su lanzamiento final, el encantador "El Andarin" (2012), cuando el baterista Rodrigo González Mera y el bajista Francisco Martín comenzaron a trabajar en Homínido. Llevando a una variedad de buenos músicos para formar el núcleo de la banda comenzaron a construir sobre su anterior mezcla esotérica de rock y fusión de jazz, de folk chileno e instrumentación étnica mezclados con las líricas que hablan de la historia, el medio ambiente y el mundo natural como influencias importantes (bian al estilo "Desooorden").
Y aquí se vienen con su segundo disco, mejor dicho, enorme disco!









Si alguien no recuerda de la calidad de su primer disco, aquí les dejo un tema en vivo para que los disfruten y entiendan en toda su dimensión...



Con este segundo álbum ha habido algunos cambios en Homínido. Martín y la cantante Eliana Valenzuela se han marchado, esta última sustituido por la voz masculina de Javier Briceño y con la sumatoria del guitarrista Natán Ide en touch guitar, para reemplazar al bajo. La trompeta y el violín de Cristopher Hernández y Benjamín Ruz siguen siendo fundamentales para el sonido de la banda, redondeada por González Mera y el guitarrista y tecladista Pablo Cárcamo.
El cambio de vocalista y la adición del Touch Guitar para reemplazar un bajo han cambiado tomado a la banda y no fue una ruta fácil la que tomaron, pero a pesar de los cambios muchos de los elementos que hicieron que el álbum "Estirpe Lítica" sea tan lindo y tan escuchable todavía están muy presentes. El estilo de Briceño es diferente a Valenzuela, menos dramático en general, suave y medido, y se adapta a la música particularmente bien a sus letras, como de costumbre, todas en español.


En general, el sonido es elegante y a menudo más tranquilo que en su disco anterior, con menos de los giros de simil math rock que los viera brillar, en pos de una mayor una madurez presente en "Alados". Eso no quiere decir que sea un disco calmo -no lo es-, sino que el énfasis está puesto más empecinadamente en la naturaleza lírica del concepto, cada pista se titula con el nombre de una de las varias especies del pájaros que pueblan el cielo chileno. Y por lo tanto, la música es colorida, rica y cálida, llena de texturas sudamericanas y respaldada con mucho músculo y destreza. Disparados con los sonidos indelebles de su Chile natal, subliminalmente está presente en el corazón de este disco una percusión étnica que resulta mágica cuando nos detenemos en ella, sin dejar dudas sobre la importancia que la banda deposita en su patrimonio y los ritmos naturales de su entorno.
Pero antes de seguir les dejo el comentario de nuestro eterno comentarista involuntario de siempre, que nos da su impresión sobre este gran disco:

En esta ocasión tenemos el enorme gusto de presentar el nuevo trabajo fonográfico del grupo chileno de rock-fusión-progresivo HOMÍNIDO, el cual se llama “Alados” y sucede al disco de debut “Estirpe Lítica” (original del año 2014). El mismo título del álbum refleja su estructura conceptual: cada tipo de ave que titula a las canciones exhibe una personalidad arquetípica que va en paralelo con alguna de las características que se integran en la diversa naturaleza humana. Hoy por hoy, el personal de HOMÍNIDO consta de Pablo Cárcamo [guitarras y teclados], Natán Ide [Touch guitar], Rodrigo González Mera [batería y percusiones], Javier Briceño [voz] y Cristopher Hernández [trompeta, corno francés y duduk], aunque en los créditos de este nuevo disco también aparece el violinista Benjamín Ruz. Este nuevo repertorio de 11 piezas que ocupan un espacio total de más de una hora nos muestra una evolución ascendente en cuanto a la elaboración de robustez rockera en el núcleo exigentemente ecléctico de la propuesta de la banda. Por supuesto, también notamos la diferencia en el aspecto de los desarrollos líricos de que un varón reemplaza a una mujer en el canto (Eliana Valenzuela); también contamos con el hecho de que Ide haya reemplazado al bajista Francisco Martín en la labor de socio directo de González en las armazones rítmicas, lo cual implica que la banda quería contar con un recurso sonoro renovador al poner a la Touch guitar en lugar del bajo. El disco fue oficialmente presentado en un concierto en el Teatro Lord Cochrane de la ciudad de Valdivia que tuvo lugar el día 24 de setiembre pasado, y por ahora, la banda sigue lista para hacer más presentaciones. Como señalamos hace un rato, el incremento de la robustez es la estrategia central a la hora de dejar crecer el sonido esencial de HOMÍNIDO para esta segunda exposición fonográfica: veamos ahora los detalles del repertorio, ¿vale?
Abre el repertorio ‘Tenca’, pieza de 8 minutos de duración cuya dinámica consiste en explayarse en un vigor elegante, convincente en su expresividad pero sobrio en los arreglos instrumentales. La misma miniatura minimalista de la introducción anticipa el gobierno de una atmósfera así. Para la segunda canción, que se titula ‘Cachudito’, el grupo se abre a un rigor rockero más rotundo: el groove de la batería se siente más lleno mientras que los guitarreos se revelan más filudos. Con el arribo de ‘Queltehue’, la banda se apresta a instaurar el primer cénit prístino del álbum, y lo hace mezclando la espiritualidad reflexiva de la primera canción y la fuerza rockera de la segunda, llegando incluso a hacerse esta última una fuente de genuina neurosis musical. Gestando una cruza entre los paradigmas de KING CRIMSON y los de sus bandas coterráneas MAR DE ROBLES y FULANO, el sexteto se prodiga a sus anchas en este magnético ejercicio de exquisita explosividad; de hecho, la sección final gesta un clímax inapelable. Mayor contraste ante esta declaración de furia sonora que la pieza que sigue a continuación no puede haber: en efecto, ‘Cherchan’ nos remite a una vitalidad de aires jazz-pop con sólidas bases de fusión latina. Aquí es el lirismo del motif central lo que se impone, siendo así que la dualidad de voz y trompeta cumple el rol de dirigir la expresión de la idea central de esta canción que ahora nos ocupa. ‘Fio Fio’ sigue ahondando en este recurso de serenidad que ha abierto el grupo para explorar las facetas más propiamente introspectivas de su propuesta musical, reforzando para este fin el talante evocativo del factor fusionesco. Los fraseos de la guitarra emiten precisas pinceladas mientras la trompeta y el violín plasman coloridos ocres y grisáceos con perfecto pulso.
Con la dupla de ‘Vari’ y ‘Pequen’, la gente de HOMÍNIDO regresa al sistema de virajes de péndulo que marca su faceta extrovertida. En efecto, ‘Vari’ exhibe un frontal gancho rockero donde la guitarra sabe asumir el protagonismo en el entramado instrumental, aunque sin romper con el equilibrio exigido por el inteligente esquema multi-temático de la pieza; mientras tanto, ‘Pequen’ instaura un marco contenido de carácter fusionesco para que sea esta vez la batería la que se sitúe en el centro destacado de la instrumentación, haciendo que su alternancia de juegos de síncopas y grooves angulares determine los niveles de vitalismo a ser expuestos por los demás instrumentos. Es una pena que el fade-out llegue tan pronto porque el asunto parecía capitalizar su magia sonora nuclear con resoluta firmeza hacia una extroversión heroica. Con estos dos antecedentes inmediatos, ‘Loica’ tiene dónde asentar sus raíces para exhibir un retorno decisivo del dinamismo y el vigor que ya se habían plasmado en ‘Quetelhue’, igualando su maximización épica en el urgente vigor que se va acrecentando mientras se aproxima el pasaje final. En esta secuencia que va desde ‘Vari’ hasta ‘Loica’, el grupo ha conquistado una cima inapelable del álbum al haber armado sensaciones melódicas tan convincentes y grooves tan hechiceros. Cuando llega el turno de ‘Traro’, el grupo se siente preparado para volver a planear robustamente con el impacto de una electrizante extroversión que se sostiene sobre el encuadre de la batería, la guitarra y las percusiones étnicas. Regresan a nuestra estrategia hermenéutica los paralelos con MAR DE ROBLES, pero también hay algo del legado del rock-fusión de primera generación (LOS JAIVAS, ARCO IRIS) en esta magia tan especial con la que los músicos arropan el vivaz despliegue de brío expresionista sobre el cual se sostiene el motif central de la pieza.
Ocupando entre las dos un tiempo de casi 13 minutos, las piezas ‘Chuncho’ y ‘Garza’ cumplen con la función conjunta de reforzar eficazmente las coordenadas estilísticas e insuflarles renovadas reverberaciones a fin de darle una conclusión mágica al repertorio. ‘Chuncho’ comienza evocando una etérea introspección que, lejos de lo lánguido, se sitúa en un contexto de reposada reciedumbre. Cuando el tema está a punto de llegar a la frontera del tercer minuto, sospechamos que hay cerca un fuego que espera ser encendido, y en efecto, los destellos rojos de su llama empiezan a hacerse evidentes desde el cuarto minuto y todo se centra en un gran apogeo por un buen rato. El talante introspectivo regresa para redondear la faena. Tras este último pináculo, ‘Garza’ cierra el repertorio reforzando el factor etéreo con persuasiva elegancia: el esquema melódico de turno es manejado con oportuna sobriedad y un delineamiento decisivamente claro. Todo esto fue “Alados”, un repertorio que plasma el revuelo interior por el que ha pasado el esquema de trabajo de HOMÍNIDO desde los tiempos del primer álbum para llegar a una nueva altitud con esta nueva fase de su proyección musical. “Alados” es, pues algo más que un disco, es también un vuelo diferente a través del mismo cielo que el grupo observaba desde los inicios de su carrera musical dibujó para fraguar esta nueva ascensión hacia las alturas de la vanguardia rockera chilena: ¡recomendado al 100%!
César Inca

Y mientras tanto, los mismos Homínido nos presentan ellos mismos su disco, todo un lujo...

 



La banda funciona como una unidad al servicio de la música a través de su atención a cada detalle, no falto de una inyección de energía, grandiosos toques de percusión, con voces medidas pero encantadoras y un violín anhelante que llena cada tramo. Una de las características de "Alados" es la utilización de cada instrumento, pero sobretodo el uso de la guitarra, para imitar los silvidos, cantos, llamados y personalidades de los pájaros, combinando maravillosamente en su armonía, mientras una tormenta de batería, guitarras y vientos se elevan a un torbellino que va increscendo. La hábil interacción y el uso de diferentes texturas está muy bien trabajado.
En definitiva, tenemos un disco encantador y muy creativo, de una banda que está dando que hablar y lo dará mucho más. Si bien creo que en el resultado final me quedo con el primero trabajo, este disco imprime una cuota de creatividad extra que permite imaginarse las millones de posibilidades que se le abren paso a la banda de aquí en más, un disoc que evoca imágenes, con un ritmo latino constante, mucha percusión y toques orquestales. Un gemido bellamente arreglado y pulido por una banda atemporal, que juega con sus infinitos recursos para darnos una obra diferente.



En definitiva, calidad pura y una escucha que resulta absorbente, un disco diferente a cualquier otra cosa que es probable que escuches, al menos en el corto plazo. Un trabajo fantástico y con un enorme crédito a todos los músicos, "Alados" es otro buen álbum que merece ser escuchado con toda la atención que le puedas prestar. Muy pero muy recomendado!
Pero vayamos mejor a otros comentario de terceros...





Homínido es una banda de rock-fusión, compuesta por Pablo Cárcamo (Guitarra y teclados), Natán Ide (touch guitar), Javier Briceño (voz), Cristopher Hernández (trompeta, corno, duduk) y Rodrigo González Mera (Batería y percusiones)
Alados es un viaje intenso desde el sur de Chile, por los aires, surcando tempestades, como aves, a ratos heróico, pero totalmente humano y natural.
El álbum abre con “Tenca” que al comienzo despliega sus alas en medio de un momento “Zen” que se transforma en lluvia amable que despierta una sensación llena de fineza, y con una voz que me recuerda los mejores momentos de Julián Peña de Santos Dumont, pero no es así de simple, al seguir el tema (y el álbum también) podemos encontrar toda esa sonoridad progresiva que logra contar historias y cuentos, dibujar colores en los oídos, y que da como sensación que Tool hubiera dejado influencias en la región de Los Ríos, todo esto en el mejor de los sentidos, porque estamos frente a una propuesta de calidad, de un concepto claro detrás de todo el álbum, y de variedad sonora que nos entrega diferentes texturas y textos muy acertivos.
Con “Cachudito” sigo sorprendiendome del camino que sigue el álbum, creo que es una de las piezas mas intensas de las incluídas en él, la voz de Javier Briceño es fundamental en ese aspecto, uno entiende que se cuenta algo profundo, algo que se siente, algo que hay dentro, y esto va mutando musicalmente con gran clase en su instrumentación.
Creo que de manera fundamental debemos reconocer el trabajo de Cristopher Hernández (trompeta y corno) que le da un importantísimo timbre a la sonoridad de la banda, es uno de los puntos que hace que todo esto suene aún más especial.
“Queltehue” me eleva con un intro que perfectamente podría ser una idea de Bill Frisell, así de certera y clara, para luego violentamente ser llevada al límite eléctrico con una guitarra que no deja dudas de que el Rock es parte fundamental de la propuesta de Homínido, la batería y las percusiones dibujan muy bien las historias, hay ideas ritmicas claras y eso se agradece, ya que pese a jugar con contratiempos y desplazamientos rítmicos no nos da la sensación incómoda de cuando esto está hecho con el afán de ser extraños a propósito, por querer mandarse la feroz ecuación, nada de aquello, acá hay música, hay concepto y eso es lo más valioso a nivel rítmico, ya que la base corre sólida creando los espacios que hacen posible que los demás brillen con soltura y seguridad.
“Chercan” aparece rítmico y majestuoso, al parecer “Homínido” siempre busca dejarnos bien clara la película, mostrarnos el camino por donde transitaremos, el tema fluye con comodidad, casi un juego rítmico, el tema es de menor duración con respecto a las piezas anteriores, pero uno queda con la sensación de que así fue perfecto, ni menos ni mas, un acierto.
“Fio Fio” da sus primeras frases con un texto recitado, que en primera instancia no causó gran impacto en mi, sentí que me sacó del lugar a donde me habían llevado a lo largo del viaje, debo si reconocer que no soy gran fanático de la lectura de textos con música de fondo ya que creo hace falta una impronta muy emotiva para recitar algo y tener éxito en el corazón del oyente, hay casos emblemáticos como la voz de Héctor Duvauchelle en la Cantata Santa María de Iquique, pero ahí estamos hablando de un actor, alguien preparado para aquello. Es algo complejo eso de los textos para mi, pero todo esto es absolutamente perdonado cuando la voz de Briceño comienza a sonar melodiosa nuevamente y llega por primera vez al falsetto emotivo, que para muchos podría sonar un poco a la Thom Yorke, pero creo que es mas natural que eso, es parte de la voz de Briceño, y reconforta saber que tiene distintos colores para contar las historias.
“Vari” comienza de frentón más rockero, mas a la Rush por decirlo de alguna manera, pero me quedé esperando la explosión, creo que de alguna manera la melodía y el texto quedan un poco al debe con esta canción, me hizo falta la claridad y la emoción que había recorrido todo lo que había escuchado anteriormente, me pareció plano a pesar de que tiene un bello momento musical hacia la mitad del tema, pero igualmente me faltó conexión.
“Pequen” me levanta del asiento nuevamente, hace que recupere la energía y el tópico emocional de este álbum, me empuja hacia un viaje ácido, es como si comenzara nuevamente el camino para llevarnos hacia la recta final, vuelve a ser sorprendente, a revolver el alma, y a estimular los sentidos, este es un tremendo momento de “alados”
“Loica” sigue el camino con claridad y con muchas texturas, vuelve a aparecer el Rock con un solo de guitarra muy bien compuesto y acompañado certeramente por la base rítmica para llegar a su climax al unísono con el teclado, muy bien logrado, recoje muy buenas influencias chilenas, algo “Fulanísticas” pero de una manera perfecta, sin que sea a lo “salieri”, si no una lectura propia, o quizás una absoluta casualidad, cosa que como oyente percibo y valoro.
Con “Traro” nos vamos definitivamente al lado mas Rocker del progresivo, lo cual es muy agradable, como un cambio de color en el álbum que completa la paleta y lo hace muy diverso a nivel de oído y como mezcla energética, vuelve a aparecer a mi juicio esa influencia de “Tool” pero de gran manera, con personalidad y seguridad, no es un juego de azar, está muy claro que tiene que ver con una entrega artística de la banda y eso lo vuelve superior.
“Chuncho” aparece misterioso, invitando al viaje y presentando una sonoridad algo mística, un andar cadencioso y lleno de estímulos musicales que hacen de este tema un momento interior y emotivo, con mucha autenticidad en la propuesta, enérgico y voraz, un festín para los sentidos.
“Garza” da el tramo final a “Alados” con un vuelo calmo, con una belleza que parece sacada de un poema de Baudelaire, como en las flores del mal, construyendo belleza desde una oscuridad latente, tal cual como dice el texto del tema “Brillando en la oscuridad”, alimentandonos de un paisaje sonoro que sin duda nos hace volar alto con muchos momentos memorables, esos pasajes que uno recuerda de un cuento favorito, de una película sobrecogedora, un gran final para “Alados” que nos deja al pendiente de lo que venga en el futuro para “Homínido”.
En resumen, un muy notable álbum para aquellos que buscan en la música un viaje lleno de texturas y colores, para los que buscan textos que irrumpan en el interior, donde la imaginación vuele y las alas se extiendan para volar majestuosos a través de nuestros cielos interiores.
PJ Rojahelis



El disco se puede escuchar en su espacio de Bandcamp, y si bien no está disponible para la descarga gratuita, bien vale la inversiòn.
Disfrútenlo que vale mucho la pena!




Artista: Homínido
Álbum: Alados
Año: 2016
Género: Jazz-Rock / Prog Fusión
Duración: 63:54
Nacionalidad: Chile


Lista de Temas:
1. Tenca
2. Cachudito
3. Queltehue
4. Chercan
5. Fio Fio
6. Vari
7. Pequen
8. Loica
9. Traro
10. Chuncho
11. Garza

Alineación:
- Javier Briceño / vocals
- Natán Ide / touch guitar
- Rodrigo González Mera / drums, percussion
- Pablo Cárcamo / guitar, keyboards
- Cristopher Hernández / trumpet, corno, duduk
- Benjamín Ruz / violin



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