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lunes, 14 de agosto de 2017

Pez - Pelea al Horror (2017)

El Mago viene con el último de Pez bajo el brazo, recién salido del agua... digo... del horno. Un disco que intenta reflejar la realidad que se observa hoy en la Argentina amarilla, y dedicado a todos los puristas que intentan que éste sea solamente un espacio de reseñas de música, como si ello te aislara del mundo y como si el arte estuviese desligada de la política. Una exclusiva para el blog cabezón, de mano de sus músicos. Y disfruten del comentario del Mago, de yapa.

Artista: Pez
Álbum: Pelea al Horror
Año: 2017
Género: Rock / Rock alternativo / Rock ecléctico
Nacionalidad: Argentina


No podemos entregarnos
sin bancar la posición
es difícil, se hace duro
pero impera darle pelea al horror.

La banda independiente, con más de 23 años de trayectoria en la escena musical de Argentina, logró cambiar sus estilos, a través de sus discos. También pudo cruzar fronteras para hacerse escuchar en toda la región, lejos de las grandes productoras musicales.
Y aquí, las palabras del Mago Alberto presentando el disco, en exclusiva y de propia mano de los músicos:

Último disco de los PEZ, recién salido del horno, y... ¿que podemos decir de una de las más grandes bandas de rock de nuestro pais?, uf... un montón, pero es necesario quedarse con lo básico; Ariel, Franco y Fósforo ya son músicos recontra afianzados dentro de la autonomía y propuesta de PEZ, tipos que nunca se casaron con nadie, siempre fueron de frente, jamás transaron con el establishment y nunca navegaron en medias tintas, y eso que ya tienen varios discos y bocha de presentaciones en vivo, y contra viento mareas y tormentas siempre fueron fieles a su música y jámas se copiaron a ellos mismos, todo lo contrario, en cada disco siempre hay un aire nuevo, siempre te sorprenden con algo más.
A estas alturas los PEZ hacen lo que quieren y ni siquiera le rinden pleitesía a una enorme cantidad de gente que los sigue y son fieles de antes y de ahora, y esa actitud de principios solo lo podés encontrar en los grandes de nuestra música, llamense Charly García, Spinetta, Nebbia y tantos otros.
Si hay algo que siempre estuvo y estará en Pez es su "estilo", uno escucha las inflecciones de la voz de Ariel a 30 km de distancia y ya sabés que son ellos, tienen sello propio y juntos parecen ser un monstruo único y original como un Godzilla, y van al frente como si fueran el mismo monstruo.
Y sus seguidores tienen el mismo sello, una horda de tipos y tipas que no se comen ni la punta de nada, y esa también es una actitud que fue generando en ellos Ariel y compañia. Por sus letras, sus mensajes, su música descontracturada, su rock, mezcla de punk, psicodelia, space y otras yerbas.
El viernes pasado tuvimos la oportunidad de compartir el show que dieron en un Niceto colmado, esta vez sin banda soporte, ellos solitos, y un set dividido en dos partes donde los amantes y fanas tuvieron el placer de escuchar en una treintena de temas sus clásicos, y también los nuevos, el que se quería empachar de PEZ, tuvo su oportunidad, un pequeño detalle, el volumen extremadamente fuerte, que al fin del show solo fue una anécdota, como también fue anecdótica la versión que hicieron de "Seminare" un clasico de Serú Girán,que toda la gente coreó y disfrutó, como también coreó expontaneamente "Macri basura,vos sos la dictadura", una muestra de quienes son los seguidores de PEZ.
"Pelea al Horror" es un trabajo que los encuentra a los PEZ maduros, profesionales, sin vueltas, donde se nota que disfrutan de lo que hacen, como asado de fin de semana, el aporte de Juan Ravioli en teclados le da al disco matices, y sonidos que complementan al propio, ojo Ravioli no es ningun bebé de pecho, es un músico con letras mayusculas; el tema que lleva título del álbum, es una pieza que te llega de primera oída, no tiene cuestionamiento, el track 10. "La Paciencia de la Piedra" se lleva todos los honores, si bien nace de una jam, refleja al 100% que PEZ es una banda que no tiene techo, y quizás cuando realicen su último show o su último concierto uno siempre se va a quedar con la sensación de que todavia "hay algo mas", y este track es una prueba de ello, sencillamente IMPRESIONANTE.
Gracias a la vida por haber compartido un cachito de PEZ, gracias por el FREEPASS que me otorgaron FOR EVER, y gracias por el disco que ellos me regalaron y hoy comparto con ustedes, gracias también por compartir un trabajo con uno de sus integrantes, además de ser mi vecino. Un nuevo proyecto que te puede gustar o no, lo importante es que a ellos les chupa un huevo, simplemente hacen los que les gusta. Larga vida a los PEZ.
Mago Alberto

La vida es un horror. Todos tenemos algo por lo que luchar, algo que no camina demasiado bien. Todo es un horror. Prendés la tele, la radio y todo es un horror, desde lo que está mal, hasta lo que se supone que está bien es un horror. Es un horror ver el noticiero y ver las desgracias que ocurren diariamente y es un horror ver los programas de entretenimiento que ofrece la televisión argentina para hacerte más boludo y para hacerse la boluda. La televisión se está haciendo la boluda groso con todo lo que pasa y solo muestran perritos. Todos los programas de todos los canales de aire son para estupidizarte cada vez más. Bueno, sos bastante estúpido si esperás otra cosa de la televisión.
Ariel Minimal

Arde el presente en el nuevo disco de Pez. Puede que el mundo sea un horror, como dice Ariel, pero Pez está en ese mundo y está dando pelea.





Empiezo la entrada con este poema de Elías Nandino, por alguna razón lo relaciono con la idea que toca el disco...
Su último disco de estudio llamado "Rock Nacional", que fue publicado el año pasado, logró hacerse un lugar en el corazón de los amantes de la banda. Y, sobre el final de ese disco, el tema llamado "Calabacita", en clara alusión a Cristina Fernández de Kirchner, dice: "Y no soy el único que espera que vuelvas por acá". La banda ya había manifestado, desde siempre, su posición política.
Así que esto no es tibio, esto no es careta, esto no es falsamente independiente (cosa que es imposible por otro lado, aunque sí se lo hayan hecho creer a la clase media argentina), esto es comprometido y comprometido con huevos. Y no por proyectar una postura como estrellita de punk que pone pose para sacarse fotos, Pez es una forma de vida y los músicos lo viven tal cual lo interpretan en el disco y lo despliegan en el escenario.



No voy a hablar yo también del disco porque aún no lo escuché, recién me hago con esto que me manda el Mago, así que copio algunas entrevistas que encontré por ahí:

Las modas son horribles. Alguien marca el rumbo estético y todos lo siguen. Gira el volante, la estética cambia y todos van atrás de eso. Las modas mueven a un mundo tan acelerado que acepta al horror como realidad, lo abraza, lo alimenta. Y a pesar de todo, que suerte que un mundo así exista una banda como Pez, estéticamente independiente, musicalmente brillante y honesta.
Ariel Sanzo (antes Minimal) es el cerebro de Pez, uno de los últimos antihéroes del rock que sigue dando pelea con una banda que nunca transó por un hit, que no le hizo falta y que 24 años y 17 discos después sigue tocando y sumando oídos a sus canciones.
Pez –Ariel Sanzo, Franco Salvador, Fósforo García y Juan Ravioli- se presenta este jueves a las 21 en Casa Rock, Córdoba 2580, en lo que será una especie de despedida no oficial de Rock Nacional (2016) ya que hace pocos meses terminar de grabar su sucesor, que saldrá en la segunda mitad del año.
“Acabamos de terminar Pelea al horror, el disco número 18 de la banda contando los 2 en vivo. Es un disco bien Pez clásico, cada tema te puede llegar a remitir a un momento de la historia discográfica de Pez”, dice Ariel Sanzo en una charla con QUÉ previa al show.
-¿Les vino la nostalgia para hacer algo así?
-No, no es para nada nostalgia. Hicimos canciones y cuando las grabamos nos dimos cuenta que cada una podía corresponder a una época. Las canciones son distintas entre sí, es un disco distinto entre sí. Pero si las analisás por un modo por separado, van de la mano con algún momento de Pez de toda la carrera. Tampoco es que estamos haciendo tecno.
-Eso sí que sería raro.
-Quizás lo haríamos bien. Pero la cuestión es que no es algo descolgado, remite a algún momento de la historia de Pez, aunque todo por separado. Es un disco raro desde ese lugar, no es un solo estilo, es bastante abierto.
-¿Influyó algo la situación de Argentina a la hora de componer?
-Sí, yo sé que sé. “Pelea del horror” un poco habla de la situación en general que “no podemos entregarnos sin bancar la posición... es difícil, se hace duro, pero impera darle pelea al horror”. Pero no es un disco de protesta, no nos ponemos mirar el noticiero y escribir canciones.
-¿Cuál es el horror para vos?
-Todo. La vida es un horror. Todos tenemos algo por lo que luchar, algo que no camina demasiado bien. Todo es un horror. Prendés la tele, la radio y todo es un horror, desde lo que está mal, hasta lo que se supone que está bien es un horror. Es un horror ver el noticiero y ver las desgracias que ocurren diariamente y es un horror ver los programas de entretenimiento que ofrece la televisión argentina para hacerte más boludo y para hacerse la boluda. La televisión se está haciendo la boluda groso con todo lo que pasa y solo muestran perritos. Todos los programas de todos los canales de aire son para estupidizarte cada vez más. Bueno, sos bastante estúpido si esperás otra cosa de la televisión.
-Claro, no esperemos que la televisión eduque.
-No está para dejar a los adelante y esperar a que se hagan solos.
-Y en este mundo ¿la música es un refugio contra el horror?
-Claramente, a mí me sirvió para eso. Cada uno sabe cómo le pega, cómo le sirve o qué le puede extraer a la música. Cada uno sabe qué puede extraer de ahí y hacerlo trabajar para el bien. La música es un bálsamo, me lo hace saber la gente. Y eso es lo más reconfortante y la gran recompensa, que alguien que no te conoce te diga “loco, en un momento horrible de mi vida tal disco tuyo me hizo compañía cuando lo necesitaba”. Eso ocurre, y es hermoso, le da un propósito a lo que hacés, cuando hay veces que tenés dudas de por qué estás haciendo lo que estás haciendo.
-También hay muchos que se tatúan a Pez.
-Sí, eso es groso. Es muy loco que una idea nuestra, un concepto, termine siendo válido para otras personas al nivel de que lo lleven en la piel.
-¿Cómo hicieron para sostener Pez tantos años?
-El año que viene cumplimos 25. No tengo idea como hicimos. Hicimos haciendo, que es la única forma que tuvimos de llevar adelante. Sin especular, sin fantasear. Solamente haciendo, poniendo un pie al lado de otro, sin dar pasos demasiado grandes, sin esperar ninguna fantasía, ninguna recompensa. Por las ganas de hacer y de ser lo que somos. Eso nos hizo hacer el camino que hicimos.
-Pasa el tiempo y se suman pibes jóvenes a escuchar la banda ¿a qué se debe el recambio generacional?
-Está buenísimo no ser solo una cuestión nostálgica. Nosotros no damos lugar a la nostalgia, no somos una banda que vive de tocar algún hit viejo porque nunca lo tuvimos. Siempre tratamos de tocar esa canción nueva que queremos tocar.
-¿Te comió la cabeza no tener un hit?
-La palabra hit es un chiste. Meter un hit no la vamos a meter nunca. Sí nos preocupó poder trabajar de esto. Nos preocupa hoy, en este momento, poder trabajar de esto. Cómo hacer para que la banda siga existiendo, pagando las salas de ensayo y nosotros ganar algún mango para poder vivir. Es diferente qué cuando teníamos veintipico, y de joda y que si alcanzaba para comer bien. Pero nosotros tenemos pibes, otra responsabilidad. Nos ocupa, más que preocupa. Nos ocupamos de sacar discos, de seguir tocando en todos lados, de trabajar.
-El último disco de ustedes se llamó Rock Nacional y este año el rock nacional cumple 50 años. ¿Qué significa el rock nacional para vos?
-Primero, el disco no fue ningún homenaje. No funcionó como un homenaje, no contiene covers, no hablamos de la épica del rock nacional. Se llama así. 50 años del rock nacional, es alucinante, es algo que nos formó, todos somos escuchadores del rock nacional desde chiquitos. Tuvimos la suerte de que Litto Nebbia nos invitara a grabar un disco, que estamos terminando en estos días, donde Pez como banda de Litto Nebbia revisita las canciones viejas de Los Gatos. También estamos componiendo canciones nuevas junto con Litto, que es un flash.
-Este año se viene disco de Pez, se viene el trabajo junto a Litto. ¿Vas a hacer algo solista?
-Me gustaría hacer un disco solo de nuevo, para salir a tocar solo con la guitarra. Me gustaría hacer este año, me gustaría sacar muchos discos este año. Falta la mitad del año, tal vez pueda.
“Somos una banda que dependemos de nuestro público”, dice Ariel como una especie de conclusión de la banda, que se mantiene under y alejada de los grandes sellos discográficos.
Puede que el mundo sea un horror, como dice Sanzo, pero Pez está en ese mundo y este jueves viene a Mar del Plata para dar pelea.
Juan Manuel Salas


La banda de rock local adelantó Pelea al horror, su nuevo álbum, con una charla pública para fans y periodistas
Las escuchas de discos multitudinarias parecen estar a la orden del día, ya sean en la coqueta cúpula del CCK, organizada por una multinacional para una primera escucha del último álbum de Roger Waters, o lo mismo en el barrial Club Cultural Matienzo, pergeñada por los integrantes de Pez, adalides de la independencia local. En este caso, la invitación vía email aseguraba: "Pez te invita a participar de la escucha exclusiva para fans y periodistas de su nuevo álbum, Pelea al horror. Además, sus integrantes tendrán una charla pública con el escritor Fabián Casas y el periodista Alejandro Lingenti sobre la concepción del álbum y el momento que está atravesando la banda".
Allí sentados en penumbras, un escritor, un periodista y cuatro músicos (Ariel Sanzo, Franco Salvador, Fósforo García y Juan Ravioli) intentan ofrecer una suerte de conferencia de prensa que por momentos se acerca más a esas comedias de enredos en las que los personajes entran y salen de escena buscando sin encontrar su lugar en la historia. Excepto sus fans, por supuesto, que disfrutan de este meet and great criollo, entre pizzas y cervezas.
Conocidos más allá de su prolífica trayectoria musical por su bajo, pero muy bajo perfil mediático, los Pez parecen aquí estar jugando este partido con un planteo bilardista, tirando la pelota afuera, haciendo tiempo, tratando de que el juez marque el final.
Casas, amigo del grupo, para el que hasta llegó a escribir varias letras de sus canciones, cita a Nietzsche y a Heidegger en busca de encarrilar una charla que comenzó con uno de los músicos directamente negándose a contestar su pregunta e incluso su reformulación. Pero el escritor no baja los brazos y vuelve a la carga emparentando al nuevo álbum de Pez con el espíritu de Lamborghini, quien en lugar de publicar sus obras completas, decidió reescribirlas. A eso suena Pelea al horror, a una revisión de todos los Pez pasados, dice Casas.
"Puede ser", concede Sanzo, el músico anteriormente conocido como Minimal. "Eso puede entenderse como falta de originalidad o como un diálogo con nuestra historia". Entonces sí, Casas, saca a relucir su standapero interior, para afirmar que "ser original no es tan importante": resulta que cuando el escritor tenía 9 años estaba enamorado de su tía, que un buen día se enamoró de un pintor de brocha gorda que le cantaba canciones con la guitarra y la llegó a convencer de que le había compuesto una exclusivamente para ella: "Tu nombre me sabe a hierba". Melómano desde pequeño, Casas vio allí su revancha perfecta. Fue a la disquería de su San Juan y Boedo querido, compró el simple en vinilo de "Tu nombre me sabe a hierba", de Joan Manuel Serrat, el original, y se lo regaló a su tía, seguro de que al enterarse de la sucia treta, dejaría al pintor mentiroso. Pero no fue así. "A mi tía le encantó lo que había hecho, se enamoró más todavía y hoy aquel pintor es mi tío... Por eso insisto en que la originalidad está sobrevaluada."
Después de las risas, entonces sí, los peces dejan de retorcerse en la tierra y son devueltos al agua, a la música, y suena de principio a fin Pelea al horror. Un gran disco que consolida a Ravioli en piano como cuarto integrante y que, como remarcaron los propios protagonistas, incluye todas las facetas de Pez. Incluso, en un tema como "Maestro linya", parecen ir aún más atrás en el tiempo, retomando cierto sonido sónico que recuerda a Martes Menta, el grupo de Minimal de principios de los 90.
"La balada del niño mudo, el perro blanco y la señorita Bettie" recupera la historia de "Bettie al desierto", del disco Hoy (2006), y hasta juega con un fraseo de "Bienvenidos al tren", de Sui Generis. También hay rock duro y punk con estilo.
Sebastián Ramos


Pelea al horror: arde el presente en el nuevo disco de Pez
La convocatoria se hizo en el Centro Cultural Matienzo, el cual presentaba un escenario decorado por dos banners: uno con un logo iconográfico del presente del grupo, más otro con la tipografía que acompaña este trabajo. Allí se sentaron a charlar con los integrantes de Pez, el escritor Fabián Casas, quien participó en la letra de dos canciones, y el periodista Alejandro Lingenti. Dos amigos cercanos a la banda que, entre chistes y anécdotas, dialogaron acerca de este álbum que se llevó a cabo en el mítico estudio Panda.
Tal vez no es algo que acostumbre a hacer Pez, esto de reunirse para escuchar sus canciones, porque ellos suelen comunicar la mayoría de sus cosas por redes sociales o en los shows, pero ameritaba, en estos casi 25 años que llevan trajinando los escenarios, un pequeño gesto con un disco que debería valerle algunas distinciones.
Lo que sonó en esos parlantes de la locación ubicada en la calle Pringles, además de bellas canciones, fue un proceso de sonidos y emociones que bajo ningún concepto parecen bajar la guardia a los aplausos fáciles. Letras, que no se aprestan como puestas al tun tun, guitarras contundentes con comienzos para nada estériles y la fuerza de una independencia que los mantiene leales con lo que hacen. Lingenti ni bien inició la charla, pasadas las nueve, dijo algo así como que este último disco parecía “arder en el presente”.
“Canciones que dialogan con otras canciones de Pez”, apuntó después el guitarrista y cantante Ariel Sanzo (o antes Minimal), sobre este último material, haciendo alusión a la canción La balada del niño mudo, el perro blanco y la señorita Bettie, que parece convertirse en el lado B de aquella Bettie al desierto del disco Hoy.
Y como referencia a ese comentario de Sanzo, también se podría mencionar un lado B en el tema 1986. Si antes la canción Cassette, que aparece en su disco homónimo del año 2010, relataba algo de esas excursiones por Cemento. En esta canción, 1986, que titulan con el año que Argentina se coronó campeón mundial en México, ellos cantan: Estoy solo y no sé bien que hacer/ no me gusta ir a bailar/ solo quiero ir a Cemento una vez más/ a tocar. Parecen volver otra vez sobre las memorias de aquel mítico local de Omar Chaban y Katja Alemann. “Fue como meter todos los discos en una licuadora. Hay un poco de cada uno”, interviene el baterista Franco Salvador.
Pez vuelve a grabar otro disco, lleva más de 15 de estudio, y se podría hablar de ellos como una banda prolífica. Sí, quizás es un adjetivo posible, pero encerraría algunos sentidos que ellos prefieren mantener abiertos por intermedio de canciones.
En este último material esta explicación tiene nombre: La paciencia de la piedra. Una canción con una duración fuera del alcance de la frecuencia modulada, que combina una psicodelia aggiornada con la libertad de trabajar sin la presión de la industria discográfica. ¿Cómo nace? De una zapada que grabaron de forma casera en medio de una gira que realizaron por el Sur de Argentina. Sanzo completa, a modo de anécdota, que la capacidad de ese hacer irrefrenable, sin necesidad de un mediador, lo descubrió viajando en colectivo con una de las representantes del hazlo tú mismo de nuestro país: Patricia Pietrafesa (bajista del grupo tropipunk Kumbia Queers y antes del grupo punk rock She Devils, entre otros).
Tomando en cuenta ese planteo ideológico de hacer sin las necesidades externas de un virulento mercado discográfico, la historia se termina de sellar con otra anécdota de Sanzo acerca de una experiencia fallida con la productora Pop Art. En medio de algunas risas, contó que a esa reunión que le consiguieron con Pop Art había ido con Franco y que uno de los empresarios, en medio de una charla que duró menos de diez minutos, le remarcó algo así como que su voz no era conocida, pero que como sabía que era amigo de Manuel Moretti (cantante de Estelares) o de Wallas (cantante de Massacre), podía grabar alguna canción invitando a alguno de ellos y luego haría que eso empezara a pasarse por las radios.
Con el paso de los discos y su modo de trabajar, queda claro que la marca registrada de Pez pasa por una actitud que va por caminos alternativos. Quizás se pueda leer como independencia forzada, pero más bien parece que es una elección de cómo vivir en este medio. Y eso se sostiene a lo largo del tiempo. La historia es el viaje/ no hay ningún apuro por llegar/ no corro una carrera/ esto es más parecido a pasear/ No hay nadie quien decida/ mentira es la verdad/ como rueda la vida / y esto es más parecido a pasear, canta en la canción El viaje, en aquel 2006 que rodaba el disco Hoy.
Gustavo Grazioli

Y no se hagan los boludos y apoyemos a la banda, acá está el link para comprar éste y los demás discos de Pez: http://www.pezdebuenosaires.com.ar/discografia.html


Lista de Temas:
1. Intro horrible
2. Carne roja
3. Los días poderosos
4. 1986
5. Maestro linya
6. La balada del niño mudo, el perro blanco y la señorita Bettie
7. Pelea al horror
8. La voluntad
9. Parte de la solución
10. La paciencia de la piedra

Alineación:
- Ariel Sanzo / voz, guitarras eléctrica y acústica
- Franco Salvador / batería y voz
- Fósforo García / bajo eléctrico
- Juan Ravioli / piano eléctrico, teclados, guitarra eléctrica y voz




1 comentario:

  1. Sebastian Villafuerte15 de agosto de 2017, 1:07

    “Somos ratas en… y vivimos en un pueblo que naufraga...”. El internet es desde ya es un medio artificial y muchas veces creemos tener un tribuna en este lugar donde estamos seguros en nuestro propio infierno pero la realidad no se cambia desde un medio tan oscuro como este, el trabajo es personal y se ve aplicado en tu vida y en tu manera de ver la sociedad…

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