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viernes, 29 de septiembre de 2017

Aphrodite's Child - 666 (1971)

Mucho antes de que Iron Maiden lanzaran su célebre "Number Of The Beast", antes de que los punkis "incendiaran" la música con proclamas antisistema o antes de los Opeth nos inundaran con su estética oscura habían unos muchachos griegos que avanzaron con todo eso, en lo que quizás es la cumbre de los discos "malditos". Desde su publicación se convirtió en una pieza referencial del rock progresivo y en un álbum de culto que todavía, aún a día de hoy sigue sonando como si acabara de lanzarse.
Desde Grecia viene Aphrodite's Child con el disco "666", una banda que realizó una obra memorable en la historia del rock, siendo su más grande trabajo y mismo que paradójicamente causaría su disolución. De la mano de su teclista y líder Vangelis recorrerían un camino más ambicioso, junto a Demis Roussos, Lucas Sideras, Silver Koulouris, Irene Papas y otros. Un álbum conceptual basado en el Apocalipsis de San Juan y titularlo "666". Por aquel entonces los miembros del grupo estaban enfrascados en la movida satánica que parece estaba muy de moda en París, principalmente entre la gente del mundo artístico, de hecho los artistas invitados en el disco formaban parte de aquel círculo. A pesar de todo la obra es grande, musicalmente hablando es un trabajo sinfónico-psicodélico bastante vanguardista para la época y que pretendía salir en formato tradicional y que vio luz en forma de álbum doble. Un álbum conceptual sorprendentemente bombástico, con un Demis Roussos que gime las letras en un frenético falsetto operístico, mientras que la banda golpea ferozmente a través de la música furiosamente compleja de Vangelis. Un disco del que el Mago Alberto ha hablado mucho en sus reseñas y que ahora Carlos el Menduco nos ofrece con la amabilidad que lo caracteriza. Aquí, el apocalipsis según Vangelis, el disco "maldito" de Demis Roussos, considerado como uno de los mejores discos de rock progresivo jamás creados, no puede faltar en el blog cabezón!

http://cabezademoog.blogspot.com/2017/09/aphrodites-child-666-1971.html


Artista: Aphrodite's Child
Álbum: 666
Año: 1971
Género: Rock sinfónico
Duración: 78:28
Nacionalidad: Grecia


Aquí todas las historias son tan sabrosas y jugosas como la misma música del disco, y para dar una pequeña muestra copio a continuación un breve comentario de Wikipedia, pero ojo que esto es el principio...

666 (The Apocalypse of John, 13/18) (generalmente conocido como 666) es el tercer álbum conceptual doble del grupo Aphrodite's Child, lanzado en 1972 por Vertigo Records. Es uno de los discos de culto de la historia del rock sinfónico, y sigue siendo popular entre los aficionados de hoy, siendo asimismo el final de Aphrodite's Child como banda, y el primer vehículo que sirvió para catapultar el proyecto artístico de Vangelis Papathanassiou en solitario.
De este trabajo, la pieza musical titulada "The Four Horsemen" (que inspiró luego la "suite" de 19 minutos "Awaken" del grupo Yes), de estilo musical radiable, obtuvo un moderado éxito, tanto como la canción "Break", de estilo musical pop. 666 no sólo fue una adaptación de los pasajes bíblicos del mismo nombre, sino que también se desarrolló como un álbum ambicioso y experimental, tanto en la lírica como en la composición, incluyendo una pieza curiosa en la que la actriz griega Irene Papas lucha por cantar un mantra, mientras emite gritos de histeria y clímax sexual.
Esencialmente, 666 fue un concepto de Vangelis creado en conjunto con el letrista Costas Ferris, decididamente volcado al rock progresivo, a diferencia de los dos álbumes anteriores de la banda, que se caracterizaban por su pop psicodélico suave y comercial. La música en sí fue un impresionante despliegue de las capacidades de Vangelis, combinando el rock psicodélico y progresivo con instrumentos étnicos, canto coral, recitales, y la utilización de los más avanzados sintetizadores y teclados de la época. Con el tiempo, el álbum llegó a ser reconocido como una de las obras más significativas y peculiares de la época dorada del art rock, y un claro ejemplo de la definición de lo que es un álbum conceptual. La importancia de este trabajo fue tal, que 666 se tornó un sinónimo del Vangelis más progresivo y sinfónico, valiéndole en 1974 una tentadora oferta de Jon Anderson para integrarse al grupo Yes, tras la salida del teclista Rick Wakeman.
La grabación se llevó a cabo en los estudios Europa-Sonor de París, Francia, entre fines de 1970 y principios de 1971, pero la compañía discográfica de la banda -Mercury Records- tardó en convencerse de la oportunidad de lanzar el álbum, tanto por su duración como por su título, experimentación musical, y sobre todo por el tema "∞" (infinito), en el que destaca la simulación de un orgasmo femenino por la actriz Irene Papas, mientras repetía la frase "I am... I am... I am to come... I was..." ("Estoy... estoy a punto de venirme... estaba..."), junto a ritmos obsesivos y percusiones contundentes. El tema terminó siendo recortado a tan sólo cinco minutos, extraídos de una pieza que originalmente duraba 39, todo grabado de una sola toma. Además hubo otra discordia por la nota de portada que decía "Este disco fue grabado bajo la influencia de Sahlep". En un principio se conjeturó que "Sahlep" pudiese ser una droga o algún tipo de ritual oculto, pero de hecho sólo era una bebida caliente tradicional de Turquía, también largamente consumida en Grecia y antiguamente considerada un potente afrodisíaco en la antigua Roma.
Mercury Records finalmente accedió a lanzar 666, un año después de que estuviera terminado, y a través de su filial de rock progresivo Vertigo Records; el doble álbum vio la luz cuando tanto Vangelis, como el vocalista Demis Roussos y Lucas Sideras ya habían emprendido carreras en solitario. El álbum fue lanzado originalmente en 1972 en Francia, Reino Unido, Alemania, EE.UU.. También fue editado en Brasil, aunque en una versión abreviada de un LP solamente titulada Break, y con una portada completamente diferente, mientras que en Grecia apareció en 1974.​ En España sólo se publicó el single "Break" en 1972, la edición del álbum fue vetada por el franquismo, el cual recién vio la luz cuando se relanzó en CD para Europa, a fines de los '80.2
Los seguidores actuales y los críticos suelen ver al álbum 666 como el mejor esfuerzo del grupo Aprodite's Child. Allmusic da 4 estrellas y media (a pesar de que su revisión dice que "todo el álbum eventualmente se puede tornar demasiado abrumador cuando se escucha de una sola vez"). IGN clasificaron al álbum como el número tres de su lista de "veinticinco mejores álbumes de rock progresivo", mientras que en el "Q & Mojo Classic Special Edition Pink Floyd & the Story of Prog Rock", 666 fue colocado en el puesto cuarenta en su lista de "40 álbumes de rock cósmico".
Mientras unas críticas reconocían al trabajo como pionero del rock sinfónico, por otro lado, la censura en algunos países se debió a los supuestos mensajes satánicos y/u obscenos que contendría dicha obra. Además, en Estados Unidos la frase "do it" (hazlo), del segundo vinilo fue suprimida, mientras que en otros países se le vetó por la intervención de Irene Papas, antes ya mencionada. 666 es considerado como uno de los álbumes más influyentes de su época y todo un hito de la música conceptual, y ha sido alabado, entre otros, por el pintor Salvador Dalí: el mismo Dalí organizó una fiesta de lanzamiento del álbum en Barcelona, la cual no pudo llevarse a cabo.
Wikipedia

¿No conocían esta magnífica obra? ¿les ha picado el bichito de la curiosidad? ¿Quieren conocer más de las innumerables anécdotas de esta fabulosa obra?. Entonces los invito a entrar en el post, pero no sin antes pedirles que agradezcan a nuestro amigo cabezón Carlos el Menduco, que siempre se acuerda de nosotros cuando se topa con una obra de esta calidad...



El concepto está basado en el Apocalipsis según San Juan, interpretado de acuerdo con la cultura de finales de los años 60’s: los temas hablan de una compañía de circo que ofrece un gran espactáculo basado en el Apocalipsis, y durante el show, mientras los efectos de luz y sonido alcanzan el clímax en el público, algo empieza a suceder fuera de la carpa, el verdadero Juicio Final, ejecutado por Dios mismo. La audiencia cree que que lo que sucede afuera es parte del espectáculo, pero el maestro de ceremonias, que sabe que algo extraño está sucediendo, como puede lleva el espectáculo hasta el final, momento en que la carpa de circo desaparece y la realidad se funde con la ficción, en medio de una gran batalla entre el Bien y el Mal.

Es cierto que Demis Roussos armó su carrera en solitario basándose principalmente en un pop suave, pero muchos se olvidan (no el Mago Alberto, y lo mencionó más de una vez) que él era un bajista muy talentoso, con un gran rango vocal. Vangelis, a su vez, estaba lejor de sus álbumes aburridos de New Age o bandas sonoras comerciales, él ha creado obras maestras como "Heaven & Hell" o incluso sus álbumes con Jon Anderson, que si bien no están entre mis favoritos, pero cualquiera puede reconocer que esa es una música de calidad.
También es un importante recordar al proyecto que hoy nos ocupa, que no sólo estaba formado por los músicos mencionados sino también por Koulouris que había regresado de su servicio militar para grabar este disco, fue un muy buen guitarrista con incursiones en la onda psicodélica y alguna ocasional muestra de space, y por su parte Lucas Sideras es un baterista muy capaz, y estos dos buenos músico tuvieron una participación directa en el álbum que estamos reseñando.
Los músicos también reclutaron un buen número de artistas griegos para complementar todas las participaciones que les hacían falta para llevar adelante el proyecto, entre ellos actriz talentosa y brillante Irene Papas, y por otra parte unos buenos vientos, y al un gran letrista, director de cine, autor de libros y miembro del la Academia Europea de Cine que fue Costas Ferris, como para cuidar la lírica, junto con un letrista experimentado.
Y es que el concepto del álbum fue muy complicado, un concepto sobre el libro más complejo y controvertido de la Biblia, "Libro de San Juan del Apocalipsis", también conocido como "El Apocalipsis", una tarea muy difícil incluso hoy en día, pero más difícil en 1970, cuando había muy poca experiencia con álbumes conceptuales (y es importante tener en cuenta que "666" es considerado el primer álbum conceptual con todas las letras, porque los de antes sólo fueron algunas óperas rock que son parte de un sub-género diferente, al menos para los estudiosos sobre el tema).
Cuando "666" se grabó, los problemas dentro de la banda ya llevaban a la división inevitable, sobre todo porque Roussos y Sideras querían seguir haciendo la música comercial que venían haciendo en sus discos anteriores y Vangelis se decidió por tomar un camino diferente, más complejo, por lo que el "666" era realmente su último intento para mantener la formación clásica de la banda, permitiendole a Vangelis componer un verdadero álbum progresivo sumamente completo y complejo. Así fue que el "666" fue su último álbum, una excelente manera de cerrar la aventura de Aphrodite's Child.


Es difícil describir la música porque no hay otra banda que tenía un sonido o estilo similar, la influencia griega también es diferente a la habitual, no esperen música pegadiza como la de "Zorba el griego", ya que la banda utiliza mucha música tradicional y popular griega pero en desde la veta más oscura de la música religiosa, que junto con una estructura sinfónica con toques de psicodelia, crearon un sonido único.
Es importante recordar que Grecia es el país en el que se basa la Iglesia Católica Ortodoxa y hay mucho cultura y cantos religiosos, algunos de ellos bastante densos y hasta algo tétricos, y esta influencia ayuda a crear el ambiente bíblico y misterioso que puebla este disco. Quizás el mayor logro de la banda es la forma en que lograron mezclar esta música litúrgica con influencias más occidentales como el pop y el rock sinfónico que estaba surgiendo con mucha fuerza a nivel mundial. Pero lo hacen de un modo muy aventurero, donde incluyen algunos temas atmosféricos que suenan como oraciones de monjes, con rastros de cantos gregorianos e incluso sonidos complejos y difíciles de apreciar correctamente, creando climas muy efectivos que se adelantaron a su tiempo en muchos aspectos.
Es difícil describir cada uno de los temas en busca de puntos favoritos o describiendo las altas y las bajas, debido a que el álbum es muy fiel al "El Libro de las Revelaciones" y cualquier intento de separar una canción lo saca de su contexto natural y rompe la atmósfera tan cuidadosamente creado por la banda. Por ejemplo, el tema "Infinito" que en realidad se titula "∞", fuera de este álbum no significa nada, excepto una mujer que tiene un orgasmo, pero que en el contexto del disco tiene sentido debido a que el libro de Apocalipsis hace varias referencias a la prostituta que tentó a los reyes.

Vamos con un comentario que no me pertenece pero que considero adecuado para contextualizar aún más esta obra...

Aphrodite’s Child” colgó el cartel de cerrado antes de que su tercer disco “666 (The Apocalypse of John, 13/18)” (Vértigo, 1972) saliese al mercado. El conjunto heleno había logrado vender la nada desdeñable cifra de veinte millones de álbumes en apenas cinco años de actividad. Sin embargo, distintas concepciones respecto al modo de entender la música habían dinamitado la relación entre Vangelis y el resto de la banda, completada por Demis Roussos, Loukas Sideras y Anargyros “Silver” Koulouris, este último reintegrado tras cumplir con el servicio militar obligatorio en Grecia.
En “666 (The Apocalypse of John, 13/18)” Vangelis propone una vuelta de tuerca que rompe con los anteriores trabajos del grupo. Abraza el rock progresivo y abandona el pop, por cuyos senderos Roussos seguiría su andanza. El disco, basado en un texto del director de cine Costas Ferris, responde al ideal de álbum conceptual. Salvador Dalí, fascinado por la propuesta de Vangelis, se embarcó en el proyecto llegando a proponer un “happening” en el centro de Barcelona con “bombardeo de elefantes, hipopótamos, ballenas y arzobispos” incluido.


Costas Ferris se inspiró en la cultura de los sesenta para redactar el libreto de “666 (The Apocalypse of John, 13/18)”. Su obra se centra en una compañía circense que ofrece un espectáculo basado en el “Apocalipsis” de San Juan. Mientras que bajo la carpa de un circo se desarrolla la acción, el “Juicio Final” comienza en el exterior haciendo creer al público que todo forma parte del show. Como colofón, el recinto desaparece y se desata una lucha entre la revelación divina y la interpretación de los artistas. Ferris estuvo influido por el trabajo de su colega, Kit Lambert, que ejerció como productor de la ópera rock “Tommy” de “The Who”, publicada en 1969. Frente a ésta, “666” presenta una estructura narrativa más holgada. La creación fue bautizada por Ferris como “rock oratorio”, dada la temática religiosa.
Ferris y Vangelis se conocieron en Grecia cuando el músico aún militaba en la banda “The Formynx”. Tras el golpe de estado de abril de 1967 ambos se trasladaron a París. Allí, en 1969, decidieron comenzar a trabajar en un álbum conceptual inspirado en el “Apocalipsis”.
Por aquel entonces, “Aphrodite’s Child” ya había lanzado al mercado su primer disco, “End of the world” (Philips Records, 1968), y estaba a punto de publicar su segundo trabajo, “It’s Five O’clock” (Polydor Records, 1969). Ambos álbumes siguen la estela del pop psicodélico de formaciones como “Procol Harum” y “The Moody Blues”. Vangelis era consciente de que sus compañeros rechazarían su propuesta de dar un giro hacia el rock progresivo. A pesar de todo, siguió adelante y la grabación se inició a finales de 1970. 
Los pilares de “Aphrodite’s Child” ya habían comenzado a resquebrajarse tiempo atrás. Demis Roussos había comenzado a sentar las bases de su primer trabajo en solitario –“Fire and Ice”- junto al batería Sideras. Por su parte, Vangelis trabajaba en la banda sonora de la serie documental “L’ Apocalypse des Animaux”, del realizador galo Frédéric Rossif. La mala relación entre los integrantes de la banda se enrareció aún más durante la grabación de “666”. Los músicos ni siquiera se hablaban entre sí. Tan sólo se limitaban a cumplir con su cometido.
Tras más de tres meses de grabación, “666” ya estaba listo para ser editado. El trabajo de edición se prolongó durante meses debido a desavenencias con la compañía discográfica “Mercury Records”. Por una parte, criticaba la duración del álbum, cuya versión final ronda los setenta y ocho minutos. Del mismo modo, su contenido no era del agrado de los directivos. El principal tema de discusión giraba en torno al corte “Infinite” en el que la actriz griega Irene Papas simula un orgasmo mientras repite hasta rozar la histeria “I am…I am…I am to come….I was…”. Esta canción se grabó en una sola toma de treinta y nueve minutos, de los cuales tan sólo cinco fueron incluidos en el disco. Por otra parte, el diseño del álbum incluía una etiqueta que rezaba: “Este trabajo ha sido grabado bajo la influencia del shalep”. Esto despertó las suspicacias de “Mercury Records” al suponer que se hacía apología del consumo de estupefacientes. Nada más lejos de la realidad, el shalep es una bebida típica de Turquia elaborada con el tubérculo de una orquídea.
Finalmente, y tras un calvario que se prolongó durante varios meses, “666” salió al mercado en 1972, cuando Roussos y Sideras ya habían publicado sus primeros trabajos en solitario. El álbum arranca con el contundente “The System” en el que se asevera “Tenemos el sistema para joder al sistema”. Sus letras se inspiran en el manifiesto “Fuck de System” redactado por el activista Abbie Hoffmann, abanderado del movimiento “Yippie”. La canción “Do It” también está influenciada por esta formación revolucionaria, concretamente en el libro homónimo de Jerry Rubin. “666” es una explosión de sonidos en la que psicodelia, rock progresivo, recitales, sonidos étnicos y sintetizadores confluyen para dar lugar a composiciones repletas de cromatismo. Los primeros minutos de la composición “Aegian Sea” anticipan al Vangelis de trabajos como su banda sonora para “Blade Runner”, la obra maestra de Ridley Scott. Por su parte, “The Four Horsemen” –quizá el corte más conocido de este trabajo- inspiró a otros conjuntos como “Yes”, que llegó a grabar “Awaken” alumbrado por la canción de los helenos. Tras una hora y quince minutos, “666” cierra con “Break”, que pasa por entroncar con la época primigenia de la banda y que fue comercializado como sencillo.
Estados Unidos vetó la frase “Do It” incluida al final del último disco. “666” fue censurado en varios países, entre ellos España. Asimismo, se prohibió la difusión de “Infinite” en la radio al considerar que su contenido era pornográfico. No obstante, no todo fueron agravios. En 1971, Ferris conoció a Salvador Dalí en París durante una muestra del pintor francés Olivier Mosset. El realizador invitó al genio de Cadaqués a asistir a la presentación del álbum, que tendría lugar en los estudios “Europa Sonor”. Dalí acudió. Durante la audición mantuvo un silencio sepulcral. Al final señaló: “Es una música de piedra”. El artista afirmó que “666” le recordaba a la Sagrada Familia de Gaudí y a Durero.
Dalí propuso realizar una presentación internacional “acorde con la grandeza de 666”. A tales efectos, escribió el guión de un “happening” que tendría lugar en Barcelona. Incluso llegó a ofrecer la venta de un cuadro por 200.000 dolares para financiar el evento, tal y como llegó a señalar Ferris. En concreto, Dalí proponía un acto en el que, entre otras cosas, se decretaría un toque de queda en Barcelona, tan sólo sería presenciado por dos pastores, la música sería difundida a través de inmensos altavoces, centenares de cisnes con dinamita en sus barrigas serían liberados frente a la Sagrada Familia y aviones de la marina bombardearían la ciudad con elefantes, hipopótamos, ballenas y arzobispos de carne y hueso. Ni que decir tiene que la desbordada imaginación del maestro de ceremonias surrealista nunca llegó a llevarse a la práctica.


Vangelis junto a Salvador Dalí.
Vangelis junto a Salvador Dalí.
“666” ha pasado a la historia como el mayor esfuerzo creativo de “Aphrodite’s Child” y es considerado uno de los mejores discos de rock progresivo jamás creados. Y es que, los helenos –aunque mal avenidos- sellaron con su talento una obra demoledora en todos los sentidos.
Ignacio Pulido



Grecia es en los últimos días el foco principal de la actualidad mundial. A la sonora victoria de Syriza se ha unido la triste noticia del fallecimiento de uno de esos artistas singulares de los 70, Demis Roussos, que por sus éxitos globales se le tiende a encasillar en el pop, cuando resulta que hizo historia en el rock, aunque de eso no se hable o escriba casi nada, o no se le recuerde por eso, sólo por el "triki, triki", sus canciones románticas, sus llamativas megatúnicas y poco más. Mucho antes de que Iron Maiden lanzaran su célebre "Number Of The Beast" o que los punkis "incendiaran" la música con proclamas antisistema había unos muchachos griegos que avanzaron todo eso en un disco "maldito". Desde su publicación se convirtió en una pieza referencial del rock progresivo y en un álbum de culto que todavía, aún a día de hoy sigue sonando como si acabara de lanzarse. Grandeza de Vangelis, el alma mater de aquella gestación pero también del resto de Aphrodite´s Child, que era como se llamaba aquel grupo de chavales griegos exiliados en París huyendo de la dictadura en su pais...y ahí estaba Demis Roussos nuestro protagonista de hoy, poniendo el bajo en la banda y destacando por su voz que ya había llamado poderosamente la atención en toda Europa con sus anteriores trabajos que habían vendido una cifra muy respetable de copias. "Tenemos al sistema para joder al sistema" así se abre este "666" que hoy cobra sentido más que nunca ante los recientes acontecimientos en el país heleno.
"666" fue un disco "maldito" desde su inicio a comienzos de los 70, la banda ya estaba comenzando a desintegrarse, las relaciones entre sus dos líderes Vangelis y Demis Roussos se habían agrietado bastante y ambos artistas querían dar rienda suelta a su talento cada uno en lo suyo, Vangelis, explorando el instrumental en toda su extensión y Roussos conquistando a las masas desde la música romántica. Pero había un problema añadido antes de finiquitar a la banda había que cumplir el compromiso de grabar un último disco con la discográfica. Ante el desinterés manifiesto de Roussos y Sideras que preferían seguir con la gira programada y centrarse más en la carrera en solitario que se aventuraba de Demis, Vangelis aprovechó la ocasión para experimentar de lo lindo y elaborar un doble disco conceptual donde introduciría a la banda por senderos más psicodelicos y progresivos de lo que habían ido hasta entonces, además de revestirlo como una "bomba de relojería" que levantaría ampollas y críticas en los "bienpensantes" por su temática "El apocalipsis" y algunas partes de su contenido.
Aphrodite´s Child con el desaparecido Demis Roussos en sus filas pasaban del apocalipsis al Olimpo en un periquete.
Y qué queréis que os diga, para mí el álbum es una auténtica maravilla que se debe disfrutar en su totalidad si se tiene el tiempo suficiente porque aunque aunque canciones entendidas como tales sólo sean cinco de las veinticuatro que conforman el trabajo, entre ellas por supuesto "The Four Horsemen" donde Russos la eleva con su voz a otra dimensión. El disco es excelso en su totalidad, aunque las ventas no le acompañaron como debieran, quizá porque la banda ya estaba disuelta cuando la discográfica se atrevió a publicarlo o por otros muchos motivos. Quizá sea buen momento para descubrirlo sino lo conocéis o de repescarlo de vuestra estantería los que lo tengáis, porque merece mucho la pena. Lo cierto es que a pesar de no vender grandes cifras el público tampoco lo ignoró. Enseguida alcanzó un estatus de disco de culto y sirvió de clara influencia para las bandas progresivas y sinfónicas tan en boga en aquellos años. Por supuesto desde antes de que estuviera presente en las tiendas el disco estuvo acompañado irremediablemente de polémica; primero entre la propia banda (terminó de provocar esa ruptura anunciada) después con la discográfica (que puso mil y un impedimentos a su contenido) y por último con los mil y un ataques que recibió de la crítica los censores y los amarillistas: que si era satánico, que si había grabado un orgasmo femenino (de la gran actriz griega Irene Papas), que si no tenía sentido, que si...etc etc. Los prejuicios de estos particulares oyentes se ponían por delante y los titulares se los llevaba toda la artificial polémica en vez del gran contenido musical que poseía, que a fin de cuentas era lo real y lo importante, en fin ya sabemos. Pero si "666" fue duramente vilipendiado también tuvo sus delirantes flechazos. En especial del irreverente Salvador Dalí, que se ofreció a hacer un gran estreno mundial de "666" con una fiesta disparatada que incluía toque de queda en Barcelona, soldados vestidos de nazis paseándose por las calles deteniendo al que no la cumpliera (al parecer sólo podían presenciarla dos espectadores, en concreto serían una pareja de pastores, ni televisión, ni imágenes) bombardeo con elefantes y arzobispos a la Sagrada Familia, cisnes con dinamita...en fin un delirio propio de Dalí que por supuesto no se llevó a efecto. En fin, más allá de esta anécdota, "666" es una gran obra musical a reivindicar donde aunque lo parezca nada está gestado al azar, absolutamente nada, nada responde al caos, y eso lo comprenderéis cuando escuchéis el disco y os familiaricéis con él, fue un canto del cisne sobresaliente de "Aphrodite´s Child" que sorprendió a propios y extraños. Vangelis fue el gran triunfador pero también Demis Roussos (en las partes que tenía que brillar lo hizo con la luz propia del artista que era) Y es que Roussos como os decía al principio fue mucho más grande como artista que sus megaéxitos pop o su célebre aspecto orondo posterior. Todo un personaje que supo encandilar siempre tanto en el pop como en el rock, etc.. Hasta cuando cayó por casualidad en medio de un secuestro, los raptores le regalaron una tarta porque era su cumpleaños y una guitarra para que cantara. Genio y figura. Descanse en Paz.
Mr. Thunderstruck

"666" no es un disco fácil de apreciar, primero por el concepto y el clima general que predisponen de un modo en especial, y segundo porque algunos de los tracks parecen emular sesiones de un ritual satánico, invocaciones orgásmicas a algún ser que mora en el infierno, y quizás no apta para niños y personas demasiado sensibles. Es un disco que tiene muchas cosas interesantes por ofrecer, una producción bastante bien cuidada, en algunos de los cortes ya se aprecia lo que sería Vangelis como solista, la bella voz de Demis Roussos, las narraciones y el trabajo de los coros que crean ambientes únicos y maravillosos, y la parte instrumental con matices mediterráneos y ambientes psicodélicos es realmente muy buena, además se ve complementada con instrumentos como el saxo, congas y trombón.
A pesar de lo ambicioso de la obra, la búsqueda de proyectos más comerciales por parte de los productores y principalmente la diferencia de puntos de vista entre los miembros del grupo los llevaría a su disolución, el disco es obligado para cualquiera que guste de la música progresiva, uno de los trabajos más espectaculares de la década de los 1970, que combinó de forma maestra un concepto polémico con el mejor rock progresivo que Vangelis haya escrito jamás, adelantado para su época. Hay que tener en cuenta que la discográfica suprimió casi la mitad del material original debido a que lo consideraba demasiado ofensivo, y se rumora que las grabaciones originales contienen suficiente material para llenar 4 discos en lugar de 2, y que, por ejemplo, la versión completa de "∞" duraba alrededor de 39 minutos.

45 años del grandioso “666” de Aphrodite’s Child
Pocos discos en la historia musical griega más ambiciosos, atractivos y paradigmáticos que este doble LP publicado el 26 de junio de 1972, cuando ya la exitosa banda Aphrodite’s Child, conformada por Vangelis Papathanassiou (teclados, piano, percusión, flauta), Demis Roussos (voz, bajo), Loukas Sideras (batería, voz) y Silver Koulouris (guitarra, voz), se había disuelto.
Esta obra conceptual, modalidad muy común en los primeros años 70, fue una idea del teclista Vangelis Papathanassiou, quien acudió al director de cine Costas Ferris para que se encargara de los textos basados en pasajes bíblicos del Libro de la Revelación, también conocido como el Apocalipsis de Juan. Es, por supuesto, una adaptación contracultural que narra la representación del apocalipsis que realiza un circo en vivo frente a una audiencia, mientras en el exterior toma lugar el verdadero apocalipsis. Al final ambos se unen en uno solo.
La obra comenzó a concebirse a finales de 1970 en París, ciudad en la que los músicos habían recalado en 1967 tras huir de la dictadura griega hacia Londres. La grabación se extendió por tres meses hasta comienzos de 1971, a un elevado costo de casi 100.000 dólares. El proceso produjo un alejamiento entre Vangelis y el resto de la banda que prefería seguir en la línea pop con elementos psicodélicos que había resultado en éxitos planetarios como “It´s Five O Clock”, “Rain and Tears” y otros. La discográfica Mercury se negó a publicar el disco, en especial por el contenido del atrevido y catárquico tema “∞” (“Infinito”), que cuenta con la soberbia participación de la actriz y cantante Irene Papas en un performance sensacional que mezcla el dolor del nacimiento con múltiples orgasmos de placer. Los 39 minutos que duraba inicialmente la pieza fueron editados a solo cinco, pero su impacto fue igualmente tremendo. Vangelis y Ferris organizaron una fiesta a modo de sesión de audición en los estudios Europa Sonor (donde fue grabado) a la cual invitaron a diversas personalidades, entre las cuales estuvo Salvador Dalí, quien quedó encantado con lo que oyó, comparándolo con La Sagrada Familia.
El año que demoró el lanzamiento (que finalmente se hizo en la subsidiaria dedicada al rock progresivo, Vertigo), sirvió para que todos iniciaran sus carreras solistas. Roussos lanzó su primer disco en solitario Fire and Ice, con el exitoso tema “We Shall Dance”, Sideras comenzó a grabar el álbum “One Day”, y el propio Vangelis, ya mostraba su espíritu inquieto con Fais que ton rêve soit plus long que la nuit (un collage de grabaciones del Mayo Francés) y dos sesiones que vieron la luz en 1978 con los nombres de Hypothesis y The Dragon.
A lo largo de las cuatro caras que toma el disco, unos 75 minutos, el viaje es completo. Hay elementos provenientes de la psicodelia, de la música tradicional griega y mediterránea, del rock progresivo, del jazz, del avant garde, hard rock y la poesía. Está construido como un continuum en el que cada tema se solapa con el siguiente, por lo cual la sensación es estar escuchando una obra en la que cada pieza es parte de un gran rompecabezas, tanto en el aspecto musical como en lo referente a textos.
En el lado A, el rock “Babylon” introduce el tema del apocalipsis, y “Loud Loud Loud” contrasta por la melodía del piano y la narración de Daniel Koplowotz y un coro no acreditado. Uno de los grandes momentos es “Four Horsemen”, obvia referencia a los cuatro jinetes del apocalipsis, siendo uno de los apenas cuatro temas cantados por Roussos, quien se suponía era el vocalista principal. Un tema que influenció años después a Beck en el tema “Chemtrails”. “The Lamb” en cambio se acerca a la música griega. “The Seventh Seal” la narra John Forst, extracto que fue sampleado por el proyecto francés Enigma en los años 90.
El lado dos comienza con el instrumental “Aegian Sea”, con gran solo de guitarra de Koulouris y un elaborado trabajo de teclados de Vangelis. La narración de Forst repite “They’ll no more suffer from hunger, they’ll no more suffer from thirst” (“Ellos no sufrirán más hambre, ellos no sufrirán más de sed”). El resto del lado lo componen temas de corta duración que hilados conforman el pasaje más experimental, que incluye desde momentos sosegados (“Lament”) a estridentes (“Do it”, “The Battle of the Locusts”) y también curiosos (“The Beast”).
El primer lado del segundo disco lo inicia la dramática narración de “Seven Trumpets”, que sirve de instrucción al temazo “Altamont”, uno de los puntos álgidos de 666, con excelente bajo de Roussos, vibráfono de Vangelis, los grandiosos metales de Harris Halkitis y la narración de Forst cuya línea “We Are the People/The Rolling People” inspiró a la banda inglesa The Verve a componer la canción “The Rolling People”. El tema se funde de manera natural con “The Wedding of the Lamb”, de aire oriental, que a vez da paso a “The Capture of the Beast”, solo de batería incluido, percusión, un piano eléctrico fantasmal y un envolvente sintetizador.
Entonces aparece el fabuloso “∞” (“Infinity”), el más controversial momento del disco con la frase “I Was, I Am, I Am to Come” repetida por Irene Papa, cuyo performance es realmente memorable. El lado termina con “Hit et Nunc” una canción pop de corte soul/góspel con el saxo de Michel Ripoche.
El último lado lo conforma el tema más largo, “All the Seats Were Occupied”, de casi 20 minutos. Funciona como un repaso de todo lo anterior, ya que en paralelo a la construcción instrumental cercana al rock progresivo, se desarrolla una especie de collage sonoro inspirado en la música concreta que incluye extractos de cada canción. El cierre es con “Break”, una balada de corte pop cantada por Sideras que la disquera decidió escoger como single.
Desde su lanzamiento hace 45 años, 666 ha sido catalogado como uno de los más grandes discos de rock progresivo, aunque estrictamente no lo sea. Es evidente que sí es uno de las obras capitales de aquella era y la mejor carta de presentación que tuvo Vangelis justo cuando empezada su fructífera e influyente como músico electrónica y uno de los más importantes compositores de nuestro tiempo.
Juan Carlos Ballesta


Como tal vez era de esperarse, "666" no tuvo un gran éxito comercial. Las ventas del álbum no fueron muy buenas, pero los escándalos se suderieron uno tras otro, como la relación con el grupo con una serie de ritos satánicos, y la influencia de las drogas durante las grabaciones. Algunos quizás verdaderos y otros quizás falsos, pero ¿a quién le interesa en realidad?
Después del "666" la banda se separó y el álbum no podría ser liberado hasta 1972 debido principalmente a los problemas ocasionados por el tema "∞" más el concepto controvertido de todo el disco. Hubo incluso un boicot de varias estaciones de radio sobre la obra. Cuando al fin el álbum fue finalmente liberado la banda ya estaba separada desde hacía dos años.

Una obra maestra imprescindible no sólo por su calidad sino también porque estos músicos se adelantaron a su tiempo, algo inusual para una banda que había publicado anteriormente sólo dos álbumes bastante pobres y decididamente basados en la liviana cultura pop. Explorando en sus dos primeros discos, los Aphrodite's Child hacían un pop de lo más comercial, lleno de influencias de música tradicional griega y con tintes psicodélicos al estilo Moody Blues, pero después de su tercer disco nada volvería a ser lo mismo, ni los músicos y ni el mismo estilo de rock progresivo que se basó bastante en lo que aquí se creó, como que este fue el puntapié inicial de una bola que rodaría hasta el día de hoy.
Definitivamente, un disco que no puede estar fuera del blog cabezón. No dejen de agradecer a Carlos el Menduco que los quiere mucho.


Lista de Temas:
Disc 1 (36:45)
1. The System
2. Babylon
3. Loud, Loud, Loud
4. The Four Horsemen
5. The Lamb
6. The Seventh Seal
7. Aegian Sea
8. Seven Bowls
9. The Wakening Beast
10. Lament
11. The Marching Beast
12. The Battle Of The Locusts
13. Do It
14. Tribulation
15. The Beast
16. Ofis
Disc 2 (41:43)
17. Seven Trumpets
18. Altamont
19. The Wedding Of The Lamb
20. The Capture Of The Beast
21. ∞ (Infinity)
22. Hic Et Nunc
23. All The Seats Were Occupied
24. Break

Alineación:
- Silver Koulouris / guitar, percussion
- Vangelis Papathanassiou / organ, piano, flute, percussion, vibes, backing vocals, arranger & producer
- Demis Roussos / bass, lead & backing vocals
- Lucas Sideras / drums, lead & backing vocals
With:
Irene Papas / lead vocals (21)
Harris Chalkitis / bass, tenor saxophone, congas, drums, backing vocals
Michel Ripoche / trombone, tenor saxophone (2,22)
John Forst / narration
Yannis Tsarouchis / Greek narration



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